Blog #36: Un producto de colonización (A product of colonization)

Para la gente que no sabe español, no te preocupes — hay una traducción en inglés debajo de cada párrafo. 

For those who don’t know Spanish, don’t worry — there’s a translation in English under each paragraph. 

Estoy viajando por España ahora, por lo tanto, quiero hacer algo diferente con este blog. ¿Ya mencioné que yo sé como escribir y hablar (un poco) en español? Con la ayuda de mi diccionario del bolsillo y mi tía hermosa como mi correctora, sé que puedo decir todo lo que necesito decir.

I’m currently traveling through Spain, so I want to try something different with this blog. Have I already mentioned that I know how to write and speak (a little) in Spanish? With the help of my pocket dictionary and my lovely aunt as my proofreader, I know I can say everything I need to say.

Tomé clases de español por siete años, durante la escuela secundaria y un poco en la universidad. Cuando me gradué de la universidad, estaba muy cerca de “fluido,” pero COVID arruinó mi progreso. Ese año, tuve planes de ir a Perú y vivir con una familia nativa durante tres semanas. Por supuesto el viaje fue cancelado. Y tenía prioridades más importantes que mejorar mi español. Perdí mi confianza en el idioma. Pero afortunadamente, recordé que hablar un idioma es parecido a montar una bicicleta — y estoy lista para montarla de nuevo. 

I took Spanish classes for seven years, during high school and a little in college. When I graduated from college, I was very close to “fluent”, but COVID ruined my progress. That year, I had plans to go to Peru and live with a native family for three weeks. Of course the trip was canceled. And I had more important priorities than improving my Spanish. I lost my confidence in the language. But fortunately, I remembered that speaking a language is very similar to riding a bike — one that I’m ready to ride once again.

Mientras estoy en España, estoy reflejando el significado de Octubre: “Mes de la Historia Filipino-Americano.” Pienso que es un poco irónico estar aquí, disfrutando el país que colonizó las Islas Filipinas por 333 años. Los Estados Unidos también colonizó las Islas Filipinas por 50 años, y soy la evidencia en viva de su impacto. Pero, ¿cuál es el impacto de los filipinos aquí, en España? He visto unos vislumbres de nosotros. Una pintura de un agricultor de arroz en el Museo de Prado, limpiadoras en el hotel, y el carnicero en el mercado… La mayoría de filipinos aquí son trabajadores de servicio, “existiendo en el fondo” como me dijo el carnicero. Sé que es un gran privilegio estar aquí como turista. Me pregunto si pertenecemos, sin embargo. 

While in Spain, I’m reflecting on the significance of October: “Filipino-American History Month.” I think it’s a little ironic that I’m here, enjoying the country that colonized the Philippines for 333 years. The United States also colonized the Philippines for 50 years, and I’m living proof of their mark. But what is the impact of Filipinos here, in Spain? I’ve seen glimpses of us. A painting of a rice farmer in the Prado Museum, cleaners at the hotel, the butcher at the market… The majority of Filipinos here are service workers, “existing in the background” as the butcher said it. I know it’s a great privilege to be here as a tourist. I question if we belong, nonetheless.

Mis raíces se remontan a las islas, pero mi identidad dominante es de los colonizadores. Por ejemplo, me llamo Elvia Maya Canonizado. Es normal que las Filipinas tengan apellidos españoles, un efecto duradero de colonización. “Canonizado” significa alguien quien está “canonizado”, o convertido en santo cuando se murió. No había católicos para convertir a santos antes de los colonizadores Españoles. Como un forma pequeña de rebelión, no enfatizo el acento español cuando digo mi apellido. Sin duda, soy Filipina-Americana.  De mi acento está claro que soy de California. Por supuesto el inglés es mi idioma nativa. Soy ciudadana estadounidense.  

My roots trace back to the islands, but my dominant identity is that of the colonizers. For example, my name is Elvia Maya “Canonizado”. It’s common for Filipinos to have Spanish last names, a long lasting effect of colonization. “Canonizado” means someone who is canonized, or converted into a saint when they die. There were no catholics to convert to saints before Spanish colonizers. As a small form of rebellion, I don’t emphasize the spanish accent when I say my last name. And there is no question, I am Filipino-AMERICAN. It’s clear in the sound of my voice that I’m from California. Of course English is my native language. I am a U.S. citizen.

De hecho, mi identidad filipina me siento limitada. Es desafortunadamente que pueda hablar más español que tagalo -- el idioma nacional de mi madre tierra. En realidad, aparte de saludos y nombres de comida, no puedo decir ni entender ningún tagalo. No había opción para aprender tagalo en la escuela, y mi mamá y tíos no querían enseñarme porque era más fácil dejarlo. No les echo la culpa a ellos por sus decisiones; la vida es más sencilla con solo un idioma. Sin embargo, mis abuelos tenían intenciones diferentes. No querían que sus nietos tuvieran un acento filipino. Era una forma de protección. Creían que tendríamos más oportunidades si seríamos aceptados como Americanos de sangre. 

In truth, my filipina identity feels limited. It’s unfortunate that I can speak more Spanish than Tagalog — the national language of my motherland. Actually, aside from greetings and names of food, I can’t speak or understand any Tagalog. There was no option to learn Tagalog in school, and my mom and uncles didn’t want to teach me because it was easier that way. I don’t blame them for their decisions; life is more simple with only one language. However, my grandparents had different intentions. They didn’t want their grandchildren to have a filipino accent. It was a form of protection. They believed we would have more opportunities if we were accepted as Americans by blood.

Por lo tanto, no puedo entender a mi abuela cuando ella está hablando con la familia en el teléfono, ni mirando sus programas favoritas del “TFC”. Y desafortunadamente, no estoy cómoda viajando a las Islas Filipinas sola, ni con mi novio. En las Islas Filipinas, es mejor que tenga un guía, un guardaespalda, y un chofer. En España, puede moverse en tren, taxi, a pie -- e ir solo, si uno quiere. Con mi español limitado, puedo pedir algo en un restaurante y preguntar a alguien por direcciones. Y, más que nada, entiendo lo que me dice. Mi vocabulario y comprensión están creciendo todos los días. Pero, ¿el Tagalo? Es un idioma secreto, para mi, y muchos Filipino-Americanos. Y por extraño que parezca, inglés es el segundo idioma más hablado en las Islas Filipinas debido al imperialismo estadounidense. Comoquiera que lo gires, parece que los colonizadores ganaron.

As a result, I can’t understand my grandma when she’s talking with family on the phone, or watching her favorite TV shows on “TFC”. And sadly, I’m not comfortable traveling to the Philippines alone or with my partner. In order to get around in the Philippines, it’s best to have a guide, a bodyguard, and a driver. In Spain, you can get around by train, taxi, foot — and all alone, if needed. With my limited Spanish, I can order at a restaurant and ask for directions. And I understand what’s being said, for the most part. My vocabulary and comprehension are growing every day. But, Tagalog? It’s a secret language to me, and many other Filipino Americans. And strangely enough, English is the second most spoken language in the Philippines due to American Imperialism. However you spin it, it feels like the colonizers won. 

Las escuelas estadounidenses no enseñan la historia Filipina, y por lo que tengo entendido, en España tampoco enseñan sobre eso. Oigo cuentas aquí y allá, pero la mayoría de Filipinos ha perdido toda la memoria antes de la colonización. Es comprensible, dado que todos nuestros antepasados ​​de ese tiempo han desaparecido durante generaciones. No queda nadie para contar sus historias. Aunque mi familia no puede contarlas, sé que nuestras raíces son ricas. Estoy dedicada a desenterrar nuestras historias.

American schools don’t teach Filipino history, and from what I understand, they don’t teach it in Spain either. I hear stories here and there, but the majority of Filipinos have lost all pre-colonial memories. It’s understandable, given that our ancestors of that time have been gone for generations. No one left to tell their stories. Although my family can’t recall for me, I know our indigenous roots are rich. I am dedicated to unearthing our stories.

Una pieza popular de la historia que siempre he mantenido cerca es la historia de Datu Lapulapu, el primer héroe nacional filipino. A este hombre se le atribuye el asesinato de Fernando de Magallanes, un colonizador tipico que representaba a España, en el año 1521. Con la fuerza pura del ejército nativo de Datu Lapulapu y sus armas de bambú, controlaron sus islas y evitaron la colonización española durante 44 años. Al final, los españoles regresaron y lograron controlar Filipinas durante los 333 años siguientes. Los Estados Unidos creen que “vinieron a rescatar” cuando ayudaron a poner fin al dominio español, pero según la guerra entre las Filipinas y los Estados Unidos 50 años después nos desvela que los filipinos sólo querían que los colonizadores salieran de su espacio. Las estimaciones dicen que entre 220.000 y 700.000 filipinos murieron antes de obtener finalmente la independencia en 1946 (el número de muertes es muy debatido, dado que la reputación de Estados Unidos se beneficiaría si se restara importancia a la violencia). Un escritor estadounidense que informaba sobre la guerra creía que “la política [de Estados Unidos] en Filipinas fue un genocidio. Estábamos allí para adquirir esas islas ricas y si tuviéramos que matar a toda la población lo habríamos hecho. Así como habíamos matado a los indios el siglo anterior… y como mataremos a los asiáticos del Sudeste más adelante en este siglo” (Fuente). Está claro que la colonización benefició a los colonizadores más que nunca a nuestra gente. Querían controlar nuestras hermosas islas porque eso las hacía ricas y poderosas. Si bien Filipinas finalmente obtuvo su independencia, la obtuvo con mucho esfuerzo y a costa de muchas vidas. Sentiremos las cicatrices de la colonización para siempre.

One popular piece of history that I’ve always kept close is the story of Datu Lapulapu, the first Philippine National Hero. This man is credited for slaying Ferdinand Magellan -- your textbook colonizer repping Spain -- in the year 1521. With the sheer force of Datu Lapulapu’s native army and their bamboo weapons, they held down their islands and staved off Spanish colonization for 44 years. The Spainards eventually returned and succeeded in controlling the Philippines for 333 years to come. America believes they “came to the rescue” when they helped to end Spanish rule, but the Philippine-American War 50 years later tells us that the Filipinos just wanted the colonizers to get the fuck up out of their space. Estimates say that between 220,000 to 700,000 Filipinos died before finally gaining independence in 1946 (the number of deaths is highly debated, given America’s reputation would benefit from downplaying the violence). One American writer reporting on the war believed that “[America’s] policy in the Philippines was genocide. We were there to acquire those rich islands and if we had to kill the entire population we would have done so. Just as we had killed the Indians in the century before… and as we would kill Southeast Asians later in this century” (Source). It’s clear that colonization benefited the colonizers more than it ever benefited our people. They wanted to control our beautiful islands because it made them wealthy and powerful. While the Philippines eventually gained independence, it was hard-earned for the price of many lives. We will feel the scars of colonization forever. 

La comunidad que no es de España está de acuerdo que existiendo en el país del colonizador y disfrutando la ciudad, comida, y cultura vieja y nueva, es la rebelión más grande posible a la colonización del pasado. Estamos tomando espacio aquí, mientras ellos tomaron nuestra patria por siglos. Todo lo que vemos es nuestro también. Toda la gente pertenece al mundo. Algunos antepasados han causado sufrimiento incalculable en la búsqueda de reclamar el mundo para sí mismos, pero podemos aprender de sus errores y elegir ser mejores. Podemos recuperar la tierra y respetar a los propietarios indígenas de la tierra, sin importar dónde residamos. Curando las cicatrices de colonización es una enseña en restableciendo paz entre humanos, naturaleza, y nosotros mismos — como un producto de colonización, esta es la misión de mi vida.

The expat community in Spain agrees that existing in the country of the colonizer and enjoying the city, food, and culture old and new, is the biggest possible rebellion to past colonization. We are taking space here, while they took our homeland for centuries. Everything we see is also ours. Everyone belongs to the world. Some ancestors have caused incalculable suffering in the pursuit of claiming the world for themselves, but we can learn from their mistakes and choose to be better. We can support land back and pay respect to the indigenous holders of the land we’re on, no matter where we reside. Healing the scars of colonization is a lesson in restoring peace between humans, nature, and ourselves — as a product of colonization myself, this is my life-long mission.

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